¿Y la Autoridad, apá?! Del caso ESAY y Ena Evia Ricalde

Ra’al Ki Victorieux

Mi asesora de tesis Dra. Ena Evia Ricalde, renunció a asesorarme porque dice que es un delito que haga un meme para evidenciar su abuso al pedirme que resuma de 436 a 100 cuartillas a 12 días de la fecha límite para examen que era 15 de diciembre. ¿Entonces sus exigencias exageradas son reales, pero su abuso no, y mi queja y petición de apoyo ante esta situación abusiva y emergente -mi título está en juego- ahora resulta ser delito? La Dra. Ena Evia Ricalde «asegura» que mi demanda de apoyo a las autoridades de la ESAY, Escuela Superior de Artes de Yucatán, es un delito. Argumenta que porque hago circular su foto de forma pública en mis redes sociales y un correo en que ella me demanda que resuma mi tesis de 436 a 100 pp, en forma privada (sólo dentro de la Escuela) a 12 días del examen. Como prevención, ante este «Caso de la vida real estudiantil», inicio mi defensa:

Ena Evia Ricalde. Xhail Espadas

1. Ella y yo no somos amigas (obvi), y su comunicación por e-mail conmigo por lo tanto NO es personal. Para ella es parte del ejercicio de sus funciones laborales como asesor externo contratada por la ESAY. Para mí es parte de un proceso educativo e institucional en una escuela de gobierno para mi titulación. El que yo mande a las autoridades de la escuela (servicios escolares y dirección) foward de un e-mail con los requerimientos abusivos que ella establece, es mi derecho como estudiante que busca concretar su proceso de titulación de la mejor manera.

2. La foto que use para pedir apoyo en mis redes sociales, es de un evento público que ella subió a su Facebook (las fotos de su perfil son públicas), quienes gusten ver su perfil, ahí está: https://www.facebook.com/ena.evia y este es su Twitter https://twitter.com/enaevia y YouTube https://www.youtube.com/user/enae77

Una de las excepciones que contempla la ley a la necesidad de consentimiento para publicar fotografías o vídeos es que la persona sea pública, que tenga un cargo público o de prestigio: «si se trata de una persona pública en un acto o lugar público o si el material gráfico tiene fines informativos y es considerado de interés público». La señora Ena María Consuelo Evia Ricalde es una persona pública debido a sus múltiples cargos públicos en el área de cultura y educación en Yucatán. En su currículo se observa que ha sido directora de la REDALICY, Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. Directora de la Escuela de Escritores de Yucatán “Leopoldo Peniche Vallado”, hasta que esta fue cerrada por falta de presupuesto. Coordinadora de la Biblioteca Yucatanense, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica y Literaria de Yucatán, Caihly. La fotografía utilizada fue tomada en un evento público, del 9 de noviembre de 2019, en compañía de José Iván Borges castillo, durante el Primer Foro de Arte, Cultura y Ciudadanía 2019. El foro fue iniciativa de la Secretaría de la Cultura y las Artes, en el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica y Literaria de Yucatán CAIHLY.

¿Qué le diría yo o preguntaría a esta señora de tener la oportunidad? Algo muy simple: ¿Usted trabaja porque le pagan, o porque quiere un mundo mejor para todos y TODAS?

Gracias a la respuesta a mi queja y solicitud de apoyo al director de la ESAY, Escuela Superior de Artes de Yucatán, por el Doctor Javier Álvarez Fuentes, se me ha dicho que el resumen puede ser a 250 páginas (ya lo entregué resumido en 248 pp.), y que en lo que se regulariza mi situación y pasan las vacaciones, se me dará una prórroga para el examen, y esto sucederá tentativamente en febrero 2022. Espero así sea, me gustaría mucho contar con la concreción de mi esfuerzo, y ojalá prevalezca el buen sentido.

Tal vez se preguntarán los antecedentes de esta situación, aquí explico algunos hechos. Del 2011 al 2013, estudié la Carrera en Educación Artística en el Centro de las Artes de la Ciudad de México, validada por la ESAY, debido a un convenio que existió entre tales instituciones. Sin embargo, experimenté una serie de actos de bullying por mis compañeros, liderados por Soledad Fernandez Zapata. En esa ocasión, una de las profesoras se dió cuenta de lo grave de la situación, y debido a ello me ofreció apoyarme si deseaba denunciar. Al enterarse de esta situación las autoridades, Humberto Chavez Mayol, y Lucina Jiménez, me citaron para advertirme que si hacía una denuncia de bullying en la escuela, eso «dificultaría» mi titulación. Desmotivada por no sólo no contar con el apoyo de las autoridades ante un caso de acoso y discriminación escolar (bullying), sino de hecho recibir cierta intimidación de su parte; lamentablemente en lugar de proceder con la denuncia en su momento ante la ESAY, la SIIES, la SEP, o alguna fiscalía, hice lo peor para mí: renuncié a mi titulación y me alejé de tal entorno escolar.

Con fecha 2019, la carrera que estudié desaparece del catálogo educativo de la ESAY, al estar en su base de datos como egresada de la generación 2013, me contactan para decirme que todos los egresados no titulados, tenemos hasta mediados del 2021 para terminar mi proceso de titulación: servicio social, tesis o memoria profesional examen, etc. Consideré que al haber transcurrido seis años que dejé abandonado mi proceso escolar, las personas que me habían agredido ya no estaban ahí, y tal vez ahora podía regresar y concluir exitosamente mi proceso educativo. Lograr el título en educación artística, seguramente me abriría oportunidades académicas y laborales, independientemente de que he ejercido dicha actividad como freelance durante treinta años.

Regresé a la ESAY, debido a la pandemia, nos daban la oportunidad de hacer los trámites a través de la red. Ellos ya no tienen convenio con el Centro de las Artes en la Ciudad de México, donde radico, por lo que todo debía tratarlos con ellos de forma directa a través de la red. Inicié por segunda ocasión el proceso de servicio social y de titulación. En el 2013 había dejado iniciado mi servicio social en el Salón de la Plástica Mexicana, institución en la que me habían dicho que se me permitiría hacerlo. Ahí impartí conferencias y talleres de forma gratuita. Al ser la ESAY una escuela de gobierno, sugerían que mi servicio también fuera en una dependencia gubernamental. Sin embargo, por angas o mangas -cuestiones administrativas- ese trámite no fue aprobado o liberado; al no haber sido validado, tenía que volverlo a hacer de nuevo.

Para simplificar (según yo), decidí hacer mi servicio social con la misma ESAY. Por lo tanto, bajo la dirección de la maestra Xhail Espadas, acordamos que haría el material para impartir dos talleres en línea en la ESAY. Sin embargo, cuando entregué el resultado de mi trabajo, con un .pdf y 4 videos, la maestra envió dos cartas en las que forma algo iracunda explicaba a detalle todas las razones por las que a ella no le gustaba mi trabajo. Debido a que estoy en la carrera de artes, y sé por experiencia que las personas encuentran en ocasiones aburrido estudiar con videos monótonos, hice mi trabajo con el perfil del «entretenimiento educativo», y utilicé algunos filtros de color en las imágenes, bastante leves, pero que al menos dan un poco de variedad en las imágenes de una persona hablando de historia del arte mexicano (yo). Como la que decidía en mi trabajo era Xhail Espadas, y ella de forma algo agresiva, opinó que mi trabajo con México: Artes Visuales 1950-2000 no servía, digamos que me corrió a la mitad del proceso, y mi trabajo nunca llegó a ser ofrecido a la comunidad estudiantil de la ESAY, aunque afortunadamente me validó las horas por la mitad del servicio social. Quienes gusten ver los videos, les dejo aquí el link: https://youtube.com/playlist?list=PLFj-SKGCK_rWt1_AVkee3HYfuoOeiB9rW

Terminé el servicio realizando material educativo para niños de un preescolar en Veracruz: dos libros: Ilumina Mandalas, y ¡A Jugar! Corazón : Juego de Mesa para Imprimir, y Aprender Inteligencia Emocional. Con esa labor, afortunadamente, logré liberar el servicio social este 2021.

En cuanto al proceso de memoria, ya lo había iniciado en el Centro de las Artes, con la asesoría del maestro Javier Contreras Vilaseñor. Él fue muy amable en colaboración conmigo, y logré avanzar bastante a pesar de que después abandoné mi titulación. Por lo que cuando retomé el proceso, mi trabajo no estaba tan verde, ya contaba con una asesoría previa. En primer lugar, la maestra Xhail me pidió cambiar el título que tenía del 2013 «Consciencia Creativa«, por lo que en el 2019 acordamos con un oficio: «Experiencia en la Educación Artística”, cuando retomé el tema en 2021, me volvió a pedir que cambiara el título, así lo hice y en marzo 2021, propuse: «Tres Décadas de Educación Artística«. Me asignaron como asesora a la Dra. Ena Evia Ricalde. Después de la primer asesoría por video, me volvieron a sugerir cambiar el título. Así lo hice, y mandé a la maestra Xhail Espadas la propuesta de: «Autobiografía de Enseñanza Artística; Desarrollo del Método Schneider para Cultivar la Conciencia. Tres Décadas de Vida Docente.» Esta me dijo que hasta que el nuevo título no fuera autorizado por la Dra. Ena que no se lo mandara a ella. Me sorprendí porque la Dra. Ena no me dijo que ella tenía que aprobar el nuevo título, sólo me dijo que lo cambiara. En la siguiente sesión de video, ella comentó que el pedirme que cambiara de título tantas veces era porque no creían que yo tuviera 30 años de experiencia. Y sí, tal vez no es fácil de creer, pero me di a la tarea de argumentarlo en el cuerpo de la autobiografía: Inicié dando clases privadas de pintura a niños mientras estudiaba preparatoria. También agregué documentos curriculares que probaran mi experiencia. Esta situación de pedirme reiteradamente que cambiara el título, y de dudar de mi experiencia, fue una situación, por decir lo menos, incómoda.

Tuve 3 sesiones de video asesoría con la Dra. Ena. Al seguir sus recomendaciones, las cuartillas fueron avanzando, 261 páginas la primera, 300 la segunda versión, 309 y 436 las más recientes. Durante las sesiones, nunca se me pidió que resumiera, al contrario, se me requirió que argumentara a fin de explicar todo de la mejor manera. Que demostrara mi conocimiento al citar a quienes habían dicho algo que pudiera ser antecedente del mismo. Fue hasta diciembre 2021, a 12 días de la fecha límite para examen, que me mandó un correo con el mensaje: -«Por indicaciones de la maestra Xhail y mías, debes dejar tu trabajo en no más de 100 cuartillas.» Y por eso, en vez de huir, en esta ocasión decidí contar la situación y pedir ayuda a las autoridades, por las situaciones de acoso, discriminación y bloqueo a mi desarrollo académico y por ende, laboral. 

A los lectores, gracias. Saludos, y estamos por aquí.

Bendiciones de Amor, Gracia y Trascendencia

Espero que te haya parecido interesante este artículo. Te agradezco un like, comentario, o compartir. También te invito a adquirir mis libros en Amazon Kindle.

Gracias.

Ra’al Ki Victorieux

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