Nuestro Encuentro

Amor, amor:

Te deseo más de lo que te pienso, ¿vendrás por tu anhelo de mí, o en respuesta al mío? Siempre existe una razón, aunque la pasión no conoce razón alguna. Una espera expectante ante la hora de tu llegada. El apetito por ver el reflejo de mi afán en tus ojos. Desideratúm que me conduce al teléfono para reposar en el tono de tu voz. Cada paso o motor que escucho a través de las ventanas anticipa el peculiar sonido de tu llegada. Me rindo a la hipnosis de tu recuerdo y fantasía. Quiero besarte a la menor provocación, existir alimentada por nuestras coincidencias.

Producir, desde la pasión

una obra que es expresión de amor.

Eugenio Trías

El amor es un accidente al anochecer. Esta noche terminé mi primer cuadro epistolar, con partes de mi ropa, un beso rojo y la frase “Bésame, bésame mucho”. Me invitas a cenar, y al entrar al recinto, el grupo tocaba esa canción. A partir de ese momento, las coincidencias se suceden, y la pintura resulta profética.

Nuestro Encuentro. Iris Aggeler

You didn’t have to attract desire.

Either it was in the woman who aroused it or it didn’t exist.

Either it was there at first glance or else it had never been.

It was instant knowledge of sexual relationship or it was nothing.

That, too, I knew before I experienced it.

The Lover, Margueritte Duras.

Cierro los ojos y rememoro el encuentro. Tus sentidos recorren mi cuerpo en un juego de conquistas y resistencias. Tu deseo dibuja mi silueta en la noche sabor amapola, íntima orquídea y jardín de jade. Mis labios recorren la parte posterior de tus rodillas, el área sensible de tus muslos, territorios vibrantes, extensiones del corazón. Me visto con tu aroma, con nuestra charla corporal de abrazos, y con la poesía que somos.

Y la primera vez de ese temblor,

esa sorpresa al amanecer,

y esa luz de la mañana, que tu desnudez dibuja,

habitante de mi interior.

Ese sabor a mar, a plenitud,

al caminar por la ciudad durante el día,

y esa inquietud deseando volver a vivirte

cada anochecer.

Sí, sencillamente podría repetir interminablemente nuestros instantes de conocimiento y placer, ¿por el encuentro del amor, o la pasión?, y la melancolía porque soy consciente de lo efímero del momento. En incontables objetos colecciono puentes hacia memorias compartidas. Nuestros regalos, fotografías, epístolas se multiplican en los anaqueles de mi espíritu. ¿Cómo agradecer tu valentía para rendirte a nuestros dulces peligros, a lo sensible que cultivamos entrelazados? Tiernamente, con gratitud, nos rendimos al otro, para ser poseídos por un amor mayor que nosotros, que se experimenta a sí mismo a través de nuestro encuentro.

Así es.

Iris Aggeler

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