Espinacas Infiltradas Envían Alertas por Correo Electrónico

Ra’al Ki Victorieux

Si eres una de esas personas que sueña con ser amigo por correspondencia con las espinacas, tal vez ahora sea posible que tus sueños se hagan realidad. Los ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), utilizando nanotecnología, han logrado que plantas de espinaca puedan detectar explosivos o tomar muestras de agua subterránea y alertar de ello por correo electrónico. Esta aplicación se llama algo así como “nanobióticos vegetales”, algo que escucharemos con más frecuencia en un futuro próximo debido al inmenso potencial que tiene esta tecnología. El profesor Micheal Strano, uno de los investigadores principales, dijo que este experimento es una “demostración novedosa” de la comunicación planta-humano. Popeye estaría orgulloso, ¿no crees?


Espinacas Infiltradas Envían Alertas por Correo Electrónico. Atma Unum. Ra'al Ki Victorieux

Cuando las moléculas explosivas se unen a las hojas de la planta, estas emiten una señal infrarroja reveladora que se puede leer con un equipo económico, incluso un teléfono inteligente con la cámara adecuada. Strano y sus colegas desarrollaron por primera vez nanotubos de carbono, un material en forma de tubo, hecho de carbono, que tiene un diámetro que se mide en la escala nanométrica, que puede detectar una amplia gama de moléculas, incluido TNT, y peróxido de hidrógeno. Usando una técnica conocida como infusión vascular, los investigadores aplicaron una solución de estas nanopartículas en la parte inferior de las hojas de las espinacas. Esto permite que la planta detecte compuestos nitroaromáticos, que a menudo se utilizan en minas terrestres y otros explosivos. Cuando uno de estos productos químicos se une a los tubos, altera su fluorescencia. Otro conjunto de nanotubos de carbono se incrustó en la planta que emite una señal fluorescente constante. Esto sirve como referencia para comparar la señal fluorescente de detección de explosivos con un fondo y acelera drásticamente la detección. Si hay explosivos en el agua subterránea, por ejemplo, el detector de bombas de espinacas puede detectarlos en menos de 10 minutos. Para leer la señal, se ilumina la hoja con un láser que incita a las hojas a emitir luz fluorescente en el infrarrojo cercano. Luego, una pequeña cámara de infrarrojos conectada a una computadora barata, como una Raspberry Pi de $ 35, se puede usar para monitorear las señales. Un teléfono inteligente al que se le quita el filtro de infrarrojos de la cámara también se puede utilizar con precisión.

Claro, sabemos que las plantas son muy buenas oyentes, pero ahora podemos comenzar a percibir objetivamente la gran inteligencia de estos seres que monitorean continuamente el aire, el suelo, la humedad y el agua, con el fin de adaptarse a las más mínimas fluctuaciones meteorológicas, climáticas y sobrevivir. Las plantas son químicos geniales, con una extensa red sensible. Oh, pero ya sabías esto acerca de tus sabios amigos verdes.

“Cuando se infiltran materiales artificiales en un organismo vivo, se puede hacer que las plantas hagan cosas que las plantas normalmente no hacen”, dice McAlpine, quien no participó en la investigación. “Una vez que empiezas a pensar en los organismos vivos como las plantas como biomateriales que se pueden combinar con materiales electrónicos, todo esto es posible”.

Ok, creo que deberíamos ser cautelosos. ¿Quién decide dónde insertar materiales artificiales? Quizás algunos investigadores piensan que las comunidades humanas pueden volverse más útiles si se les infiltra con nanosensores para informar en relación a -ene- variaciones del ecosistema. Debemos acotar este conocimiento con unas leyes éticas que lo regulen. Esta tecnología ya se está utilizando en algunos fármacos para saber si los pacientes ingieren las drogas prescritas y cuándo lo hacen. ¿Y quizás también se informen sobre otras cosas al azar? ¿Es ahora un ser humano-espinaca el que envía correos electrónicos a sus investigadores farmacéuticos favoritos?

Seguro que recuerdas el conejo fosforescente “realizado” por el artista transgénico Eduardo Kac, y otras prácticas artísticas que ya están poniendo en escena el concepto de tecnológicamente infiltrado. Pero hay más. El Centro de Investigación de Coloides y Nanociencia (CSGI) de Italia explora las posibilidades de las nanociencias para contribuir al campo de la conservación del arte. Un ejemplo son las nanogotas de aceite en agua llamadas micelas y microemulsiones, que se han utilizado para eliminar la suciedad y la mugre de las pinturas murales y de caballete. Proporcionan una alternativa a los disolventes orgánicos que contienen hidrocarburos como el éter de petróleo y el aguarrás, que son menos respetuosos con el medio ambiente. También son muy eficientes en el proceso de limpieza, porque la gran superficie de las nanogotas del disolvente orgánico aumenta su interacción con las superficies. Otro proyecto: A través de NANORESTART, en los EE. UU., Los científicos investigadores y los conservadores del Tate están trabajando en colaboración con muchos colegas en toda Europa y más allá, para encontrar soluciones a los problemas de limpieza y conservación asociados con los objetos de plástico y pinturas sintéticas poliméricas.

Sin duda, muy pronto seremos testigos de muchos avances nanométricos. Se consciente y mantente atento. Espero que te guste este artículo, dale me gusta, comenta y comparte. Hasta luego.

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