La Sonora Performancera

Yahir Alonso Ortiz *

*Este artículo fue publicado originalmente en febrero del 2019 en Cronos número 175. Suplemento cultural de Oaxaca.

Arte Acción en Oaxaca. Primera Parte

I. Los mexicanos, los oaxaqueños, soos «performers» por antonomasia, una nación que se desborda en tradiciones y rituales por motivos religiosos, políticos o estéticos. Para Georges Bataille (‘El límite de lo útil, 2010), los mexicanos fuimos, somos apasionados de los sacrificios, las glorias, las batallas y la muerte; empero, «lo que llama la atención de estos ritos es que constituyen la representación del don de sí.»

Arte Acción. Performance. Oaxaca. México. Iris Atma.
Arte Acción. Performance. Oaxaca. México.

En el terreno del arte contemporáneo es esa ‘representación’ de lo que el arte acción intenta alejarse yendo hacia la ‘presentación’ de algo; en la intentona, la ‘presentación’ –la acción– resulta fugaz, incompleta, y eso la diferencia de otros tipos de performance.

Sin embargo, para llevar tal histerismo (histrionismo), propio de mexicanos, a nivel de Arte, se necesita de quienes han estudiado, experimentado, esa forma de arte contemporáneo, de quienes han trasladado, pero no trasponiendo (Galindo Mendoza), las representaciones religiosas, políticas o paganas, del nivel melodramático a otros más propositivos y generadores.

Pocos son los que logran guiar la acción –el cuerpo del performer como herramienta mediadora-mediática– a límites hiperrealistas soslayando, o allende, el espectáculo y posicionándolo en lo ‘espectacular’ (Melquiades Herrera).

II

«Oaxaca, vanguardia del arte» es un enunciado fundamentado en procesos que han perdurado milenios y cuyos vestigios recientes podemos rastrearlos entre zapotecos, mixtecos y mazatecos de nuestro estado. Los rituales chamánicos y cierta arquitectura oaxaqueña guardan relación con nuestro tema. La figura y experiencia de María Sabina está más cercana al arte acción, que a la representación teatral que menciona Bataille. El imponente teatro Macedonio Alcalá, las danzas de la siempre cuestionada Guelaguetza, las rezanderas y sus rezos son otros vestigios que abonan a la realidad e historia performática oaxaqueña.

El performance que se da de manera natural, idiosincrática, entre oaxaqueños, aunque con esencia adolescente, y es por eso que su práctica, la acción, puede resultar desconcertante, cuando no disparatada o de plano chocante en el sentido artístico-estético. Muchas de las ‘acciones’ evidencias falta de sustento, facilismo y pedantería.

Y es que el estudio y la investigación son pre-requisitos que no se integran gratuitamente, que no forman parte del inconsciente colectivo. La falta de rigor, el desconocimiento de las características y sutiles diferencias que el performance, arte acción, happenings, video arte, videodanza, conllevan no es cuestión de arquetipos-estereotipos o inconscientes colectivos, sino de esmerado o profundo estudio.

En esa dirección no resultan rigurosas o elitistas las posturas que estudiosas y estudiosos del arte acción como Carlos Blas Galindo Mendoza, Avelina Lésper, Iris Atma (Ki Victorieux), Melquiades Herrera, Felipe Ehrenberg, tienen sobre esta forma de arte conceptual.

Aunque el estudio no tiene lugar prefigurado dentro del proceso creativo del performer. Dice Melquiades Herrera: «No sabíamos de Kaprow ni nada de eso, pero sí teníamos una necesidad de revelarnos en contra de la pintura… Mis alumnos me preguntan: ‘oiga, maestro, ¿cómo se hace un performance? Hasta me enojo. Cuando yo lo hice ni me lo pregunté, simplemente lo hice y después reflexioné… Al principio es inconsistente; no las tienes todas contigo; sin embargo, te avientas. Cuando hice mi primer performance, nunca había hecho uno y no sabía que estaba haciéndolo».

III

En Oaxaca la performance, como se le conocía durante las últimas décadas de siglo y milenio pasado y que tuve la oportunidad de presenciar, ya tenía los ingredientes que aquellos artistas se esfuerzan en connotar.

Ignoro si los creativos oaxaqueños que practicaban la performance en la década de 1990 estaban en la posición que exige Melquiades Herrera o Avelina Lésper –quien iconoclásticamente señala falta de investigación en artistas de arte acción–, pero lo cierto es que Boris Spider, Reto Morge, Gerardo Ibáñez ya manejaban conceptos que Melquiades Herrera, Iris Atma o Blas Galindo Mendoza señalan como indispensables, inmanentes, al arte acción, sea la inmediatez (temporalidad), conceptualización (conciencia del ser), presentación del hecho («veracidad»), lo inesperado (espectacularidad-hecho artístico). En artistas oaxaqueños de aquellas épocas ya ubicamos la noción, quizá inconsciente, de que la performance es la conciencia del arte conceptual.

Sobre estos entendidos, y teniendo más o menos claros los elementos rigurosos, aunque ambiguos, del arte acción, un grupo de artistas se han dado a la tarea de organizar, desde hace un año, un colectivo en la capital oaxaqueña bajo el nomblre de Sonora Performancera, la cual a partir de un taller organizado en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSA), comenzó a reunirse para estudiar, convocar, proponer y gestionar espacios donde pudieran desarrollar su arte acción.

Las búsquedas que durante un año han emprendido Ángel Alado, Roger Zi Chim y Sadi M Añe, aterrizaron, el mes de diciembre pasado, en un espacio de dimensiones y atmósferas variables al que bautizaron como ‘el forito’. Los rincones arquitectónicos donde se ubica ‘el forito’ promueven la reflexión de la acción performática; una fuente, follaje, azoteas, pasillos, mesas y sillas ‘per se’ propician el diálogo, la tensión conceptual: eso es lo que ofrece el hostal San José, en el Centro Histórico de Oaxaca.

En ese hostal, en el ‘forito’, para celebrar su primer aniversario (‘epifanía now!!’), los de la Sonora Performancera compartieron su júbilo con un icono oaxaqueño del performance. Reto Morge, quien a sus cuarentaitantos años resulta ‘un abuelo del performance oaxaqueño’, comenta jocosamente uno de los integrantes.

«A diferencia de otros grupos que se organizan en su colectividad para la realización de performances con intenciones políticas, o de clase, los integrantes de la Sonora Performancera siguen el viento de la época ‘millennial’, pues es el estudio e investigación personal lo que los congregó por segunda ocasión», comenta Ángel Alado.

«En marzo de 2017 propusimos un laboratorio para dialogar sobre el estado del performance en Oaxaca. ¿Qué se está haciendo, por dónde anda? El asunto quedó allí. Meses después, al coincidir en un taller de arte acción coordinado por Katmira Bello, volvimos a reunirnos con una idea más precisa de lo que cada uno quería comunicar a través del arte acción. Invitamos a quienes participaron en el taller a una acción que llamamos la ‘posada performancera’, la experiencia fue agradable por la entrega de los compañeros que participamos y comenzamos a realizar una acción por mes.

«Comenzamos por retomar un evento que fuera significativo en el mes. En mayo vinculamos el tema de los maestros, los del Trabajo y de la Madre, el performance se llamó ‘Valió madres’. Así comenzamos a gozar y profundizar, a ir cuestionando lo que es o no es el performance», agrega.

Complementa Roger Zi Chim: «habíamos estado trabajando de manera individual el performance, pero queríamos generar un plan de trabajo que pudiéramos seguir, es así como surgió la Sonora Performancera. El colectivo también nació con intenciones de ofrecer una pequeña plataforma, compartir espacios entre gente que le interese mostrar sus trabajos».

–¿En qué consiste su propuesta, que los diferencia de otros performanceros?

Ángel Alado: «lo que nosotros tratamos de proponer es que no sea teatroo danza lo que destaque el performer, sino su acción. La cual debe estar basado en ciertas formalidades para que no se quede en lo teatral, en la simple representación de un hecho.»

Roger Zi Chim: «en un principio nuestro interés está en realizar las acciones un poco más allá de los espacios tradicionalmente dispuestos para el arte y tratar de llevar el arte a las calles, una cuestión muy romántica, de hecho, un 70 por ciento de nuestros eventos los hemos realizado en espacios públicos, aunque también estamos pensando en tocar puertas en los lugares destinados al arte. «Yo practico la danza, pero me fui interesando más en el performance porque es un lenguaje en el que, a diferencia de los otros lenguajes artísticos, no existe esa rigidez técnica, donde tengo una libertad para explorar; sin embargo, esto puede ser mal entendido, hay performers que presentan acciones totalmente vanas, de mala calidad».

–¿Por qué eligieron el arte acción como forma de expresión?

Ángel Alado: «Yo no soy muy tradicionalista. Comencé haciendo teatro, pero no me gustó, sentía que me esforzaba un poco. En la UNAM conocí a Pancho López, quien daba un taller en el Chopo, y fue allí donde por primera vez conocí el performance. Luego comencé a poner atención al performance, me parecían muy raros, muy bizarros, pero me llamaban la atención, me sentía como incluido. Hoy me siento muy cómodo, va con mi curiosidad. Es una forma muy rica de explorarme a través del manejo de distintos materiales, es como ver la posibilidad que un objeto te puede dar al explorarlo».

Roger Zi Chim: «con la Sonora Performancera estoy trabajando esta parte de mí, tengo interés en el cuerpo, los movimientos somáticos complejos, pues el arte acción es un lenguaje que a diferencia de la danza, el cine, la fotografía, resulta muy abierto, te da más posibilidades para explorarte».

* Espero que te haya gustado este artículo. Lo reproducimos como parte de la documentación hemerográfica en relación a Ra’al Ki Victorieux. Te agradezco un like, comentario, o compartir. También te invito a adquirir mis libros en Amazon Kindle.

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