Aurora Reyes; el Corazón y la Patria

Aurora Reyes

Aurora Reyes; el Corazón y la Patria

Iris Atma

Homagium

Agradezco a los familiares de Aurora Reyes, principalmente a los hermanos Godoy Lagunes, quienes me han concedido el honor de participar en este homenaje a una de las grandes mujeres del arte mexicano. Es con estas acciones que revivimos la memoria de nuestra herencia cultural, que traemos al presente aquellos valores que construyen los lazos y las raíces de nuestro país. Que poética sincronía que nuestra encomienda se realiza en el mes patrio; septiembre. Afortunados, conversamos en relación con las riquezas que la obra de Aurora nos ha legado a todos nosotros, y nos impulsa a compartir con los demás. Así es; a través de las artes que los ciudadanos establecemos contratos de identidad, recibimos la maravillosa herencia del arte mexicano, y nos comprometemos a ser sus promotores.

 

Intertextualidad Artística

En contextos artísticos, es cuando dentro de las obras de arte encontramos la cita, alusión, imitación o paráfrasis de otra obra; es un homenaje como obra dentro de la obra. Aurora rinde homenaje a conceptos y personajes que reconoce han sembrado las semillas del arte, la cultura y la educación en México. Su homenaje es festivo; nos abre los ojos a principios bondadosos y llenos de luz, como lo son el desarrollo del hombre y la mujer, de la humanidad. Esta intersexualidad aparece en los murales que Aurora realiza en el auditorio 15 de mayo, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es menester un conocimiento histórico, político, filosófico, incluso místico, para aprender las múltiples estrategias de recursividad que despliega la muralista. En esta complejidad temática, sus murales lanzan un guiño a la ópera y la épica, y nos recuerdan el pensamiento de Wagner, quién trabajó con la idea de la “obra de arte total”; Gesamtkunstwerk.

 

Estamos en una época de situaciones complejas en nuestra America ahora llamada por algunos Amexica. Convulsiones políticas, sociales, ecológicas en ocasiones dirigen nuestra atención a lo urgente y nos desvían de lo importante. Es aquí cuando Aurora y su obra se convierten en brújula, en faro que guía a la otra orilla, en arcoiris muralístico que nos cobija y redirecciona. La obra de Aurora ha seducido no sólo a su familia -labor que muchos artistas estarían gustosos de lograr-, sino también a sus colegas, y por supuesto a grandes audiencias. Prueba de ello es el maravilloso libro que Margarita Aguilar Urbán dedica a la trayectoria de Reyes. Uno de los capítulos está dedicado exclusivamente a “Los murales del Auditorio 15 de mayo”. Afortunadamente; este libro se encuentra disponible en la red para todos los interesados. Margarita Aguilar señala los daños cuantiosos de la obra, -agrietamientos, superficies descascaradas, clavos, notaciones sobre la obra, etc-. Este “inculto olvido” que sufre la obra, se da paradójicamente por maestros en un edificio que representa la educación. Roberto López Moreno, sensible a la situación, alzó la voz en un documental que se esfuerza por rescatar estos símbolos de la historia de la cultura. Dicen que “quien sólo sabe de arte ni de arte sabe”, en una alusión a que muchas veces las situaciones del arte son extremadamente complejas y relacionadas con intereses de todo tipo de grupos sociales; -de la empresa privada, del gobierno y de la sociedad civil-. Quiero hacer hincapié en que la conservación de nuestra herencia histórica -por muy complejo que resulte-, es un tema que nos concierne a todos los integrantes de la sociedad, y que esperamos que se logre encontrar las vías pertinentes de cooperación a fin de restaurar y preservar este mural del patrimonio nacional.

 

Trayectoria de la cultura en México

Obra poblada de estrellas, deidades prehispánicas, del poder ancestral de los elementos y la vida; sí, la Matria despliega sus alas, expande su feminidad poética y azul, y recibe la voluntad fecundadora del fuego del hombre, de la educación y la industria. Encontramos representadas instituciones educativas y culturales como la UNAM, el Politécnico, la Normal, la Escuela de Agricultura y el Palacio de Bellas Artes, así como torres de petróleo que incluyen la industrialización fundamentada en la ciencia. El mural rinde tributo al nacimiento; en la imagen de un niño moreno y en un códice que significa un caracol, que arroja mazorcas que se desgranan en el espacio, y cuyos maíces van a formar las estrellas del cielo y de la tierra, del universo que somos.

 

Espacio, objetivo futuro

A manera de observatorio o lunario, de máquina del tiempo, Aurora recurre a la antiquísima técnica del temple, para retratar los descubrimientos científicos de los sesentas, el viaje a la luna, las telecomunicaciones. Nos manda un telegrama desde el pasado, a esta nuestra época de redes sociales y vida virtual, para dirigir nuestra atención no sólo a las golosinas tecnológicas, sino también a los convulsos mares de la historia y a los grandes valores que nos anclan a la tierra.

 

Presencia del maestro en los movimientos históricos de la patria

Aurora nos enfrenta a los educadores de la patria, con este panteón heroico, solar, redefine la mexicanidad. Coincido firmemente con la muralista, y con los ideales de todos los profesionales de la educación, en que es necesario impulsar la enseñanza y el aprendizaje, que esto es un acto bienhechor, que podrá potencialidad las semillas de la fuerza creadora de todos nosotros. Reyes cuenta que en tiempos prehispánicos, a los grandes maestros se les daba un tratamiento de dignidad llamándolos “Quetzalcóatl”. Carlos Fuentes nos introduce en el mito: “Quetzalcóatl se convirtió en el héroe moral de la antigüedad mesoamericana, de la misma manera que Prometeo fue el héroe del tiempo antiguo de la civilización mediterránea, su libertador que trajo al mundo la luz de la educación. Una luz tan poderosa que se convirtió en la base de la legitimidad para cualquier Estado que aspirase a suceder a los toltecas, heredando su legado cultural.” Médicos, legisladores, guerreros, campesinos, artesanos, músicos, danzantes, todos florecemos bajo el abrigo de la educación.

 

Cierto; la historia de nuestro país -y de muchos lugares del mundo- es revolucionaria y llena de pasiones y pulsiones muchas veces caóticas. También es un hecho, que la educación es una flor que florece mejor en la paz. Al centro del mural sobresale la figura Juarez, con la frase célebre: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

Aurora sueña pintando; y nos invita a todos a sumarnos a esa utopía, en la que los adultos se defienden con los ojos y los libros abiertos, las mujeres señalan la blanquísima luz y las rosas que pueden reinar en la tierra, y los niños y jóvenes caminen con libros bajo el brazo, y corazones sonrientes, hacia la paz.

 

El corazón y la patria

Sólo a través del amor es que somos hijos de una familia, de una tierra, es gracias a la pulsación férrea que posee la vida para sostenerse y manifestarse. Un día; si tenemos la fortuna de experimentar la aurora de nuestra consciencia, reconocemos el valor de las raíces, y las honramos. Homenaje es una ceremonia que implica veneración y respeto, es un placer participar en esta celebración de la vida y obra de Aurora Reyes, significativo no sólo por la calidad de la obra de la artista, sino por el amor con el que su familia la recuerda y conmemora. Este preciso lugar tiene las huellas del pincel de Aurora, los retratos de su familia, y nos presenta en la obra mural un ejemplo de los esfuerzos de esta mujer por señalarnos el camino a respetar y venerar la familia, la educación y la patria. La obra de Aurora es un puente, y una forma de reconocer su legado es reflexionar en su mensaje y qué podemos hacer para contribuir desde nuestro corazón. Crucemos el puente que nos ofrecen estas pinturas; busquemos en sus signos claves para rendir tributo a los “Constructores de la cultura nacional”, iluminar la “Trayectoria de la Cultura en México”, la “Presencia del maestro en los movimientos históricos de la patria”, para proyectar las utopías de Cultura, Amor, y Paz, a su realización cada día y en el “Espacio, objetivo futuro”; de hijos, nietos, y en cada alma de las generaciones venideras.

*Tuve la fortuna de ser invitada por los familiares de Aurora Reyes a escribir y leer este texto en el homenaje a la muralista, en el recinto de sus murales, en el Centro Histórico, de la Ciudad de México.

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