En la Madre! Comentarios al caso Frida Guzmán y la Película Generación Prozac

Ra’al Ki Victorieux

La influencia del rol materno en la infancia es determinante para el estado de salud emocional y mental en la adultez. Cuando la madre no ha sanado sus propias heridas, o es narcisista y ausente, no logra establecer un vínculo emocional con sus hijas. La forma en que algunas generaciones han lidiado con esto a través de narcóticos o adicciones, lo atestiguamos en la película Generación Prozac, del 2001, y las denuncias de Frida Sofía a su linaje materno durante el 2021. La intención de este artículo es hacer una síntesis de ambas situaciones; la película y la situación del clan Guzmán – Pinal, abordar de qué forma esto es común en muchas familias y presentar algunas de las estrategias de sanación.

I. Las Revelaciones en el Entretenimiento

En la película Generación Prozac observamos una denuncia de la ansiedad en la generación X. La autora, Elizabeth Wurtzel (Nueva York 1967-2020) no le caía bien a la gente, ni pretendía hacerlo. A partir de sus polémicas memorias, Nación Prozac, se convirtió en representante de la depresión en la generación Nirvana. La autobiografía llevada a película con el título de Generación Prozac, relata la historia de una aspirante a escritora, quien gana una beca para estudiar periodismo en Harvard. Su madre habla con alegría de cómo la fecha de ingreso a la universidad es el “día más feliz de su vida”, a lo que la joven responde “-¿no es ese el día en que te casas?”, y la madre afirma: “-No, ese es el día más infeliz de tu vida.” Este diálogo es un ejemplo del trauma que la madre tiene debido al abandono de su ex-esposo y de cómo pone muchas de sus esperanzas en el desarrollo profesional de su hija. Elizabeth afirma “-Mis padres se divorciaron antes de que tuviera dos años. Desde entonces, mi padre apenas se involucró en mi vida, y mi madre se involucró demasiado.” La madre afirmó que cuando la joven tuviera el periodo “iniciarían los problemas”. En menos de 5 minutos nos presentan a una madre soltera que no ha sanado su relación con el arquetipo masculino, se enfoca en ser ella misma padre y madre, una mujer independiente económicamente, sin embargo, bloquea una parte de su propio arquetipo femenino, la parte romántica o la que escucha o nutre emocionalmente. Priorizar lo económico es una estrategia de sobrevivencia, pero no es el camino para una vida en equilibrio y paz. Para resumir; la película presenta la raíz y el desarrollo de la depresión de Elizabeth, que se manifiesta con promiscuidad sexual, incapacidad de establecer lazos sociales duraderos, aislamiento, ansiedad, alcoholismo, y finalmente dependencia de medicamentos. ¿Es el prozac la solución a toda una generación depresiva, o es sólo el paliativo, el gran negocio, ante una depresión masiva empujada por el capitalismo, la carencia de los valores humanos y de formas ancestrales para establecer un lugar en el mundo en contacto con el Sol, lo espiritual, y la Tierra y los clanes o familias? En alguna forma, el individuo contemporáneo es más hábil que los ancestros medievales, en otras formas, somos más primitivos, al carecer de sólidos rituales y lazos familiares y espirituales.

En el filme observamos como Elizabeth manifiesta varios comportamientos de autodestrucción, y al pedir ayuda psicológica inicia su dependencia al medicamento. Sin embargo, el desenlace de su vida real, demuestra que vivir dopada nunca solucionó sus problemas de autoestima. Mientras su novela bestseller y la película actuaron como una especie de programa de alto ratingDr. House-, que promueve una de las drogas a la venta –Prozac o Vicodin-, su identidad seguía naufragando. Wutzel pidió ayuda, pasó por más de una decena de consultorios y psicoterapeutas, sin embargo falleció a los 52 años tras lidiar con un cáncer de pecho que pasó a metástasis en el cerebro. El prólogo de su libro se tituló ‘Me odio y me quiero morir’, al final del día, sus palabras fueron profecía. En resumen: las drogas no sustituyen las habilidades reales de sanación emocional y mental. Un químico que bloquea el dolor, o que te permite “sobrevivir” no te sana, sólo te hace “soportar” durante más tiempo la enfermedad, mientras esta sigue carcomiendo tus habilidades y potencialidades. Más tiempo anestesiado, o bajo el influjo de drogas, es menos tiempo de vida.

En el caso del clan Guzmán – Pinal, observamos una cadena de violencia a través de generaciones. Silvia Pinal, nació en Guaymas, Sonora, sufrió el rechazo de su padre biológico Moisés Pasquel quien trabajó en la XEW y fue el general Luis Pinal, pareja de su madre, quien le dio su apellido. Fue una de las divas de la era de oro en el cine mexicano. Estuvo casada con Enrique Guzmán, y tuvieron dos hijos: Alejandra Guzmán y Luis Enrique Guzmán. En la serie biográfica titulada Silvia Pinal frente a ti, de 2018, basada en el libro Esta soy yo: Silvia Pinal, se revivieron intensos momentos de violencia intrafamiliar -violación, golpes e infidelidades-, que la actriz vivió entre 1967 y 1976, mientras estuvo casada con el cantante que en la serie “bautizaron” como Felipe Román, pero sabemos se refieren a Enrique Guzmán. Después, a finales de los 80, el empresario Fernando Frade, la pareja de 10 años de Silvia Pinal terminó casándose con su hija Sylvia Pasquel. Estas relaciones de violencia e incesto se repiten en las siguientes generaciones. El caso más reciente es cuando en el día de las madres de 2019, Frida Sofía acusa a su madre Alejandra Guzmán de violencia física y emocional. Frida acusó a su madre de salir con su ex novio, por lo que ella contó que prefirió abortar. Para el 2021, Frida acusó a su abuelo, Enrique Guzmán, de haberla manoseado cuando ella tenía 5 años, y declaró que su madre debería recordar lo violento que él era, pues aseguró que a ella le había tirado los dientes frontales a golpes. Alejandra declaró que su hija sufre del síndrome de la personalidad límite, y defendió a su padre, quien presentó una querella legal contra su nieta y quienes resulten responsables, por difamación.

A través de los chismes de las figuras del entretenimiento, y de ciertos libros, películas, podemos encontrar un reflejo de la cultura, y los dramas comunes en las diversas generaciones. Tanto en las situaciones de Elizabeth Wurtzel y de Frida Sofía Guzmán, se nos presentan jóvenes mujeres que han sufrido de negligencia emocional en la infancia, provienen de familias con una herencia de abandono paterno, y otros tipos de violencia, lo que repercute de forma negativa en su salud mental. Si bien pueden buscar la alternativa de medicarse, o de tener una catarsis a través de escándalos en redes sociales, o con autobiografías, nos recuerdan la frase de “la verdad nos hará libres”, probablemente a través de contar su historia buscan encontrar un sentido, y una posible solución.

En la Madre! Comentarios al caso Frida Guzmán y la Película Generación Prozac

II. Lo común de la madre emocionalmente ausente y sus efectos negativos en la psique de sus hijas

En Generación Prozac nos cuentan que Lou Reed fue diagnosticado con cambios de humor a los 17 años, lo sometían a electroshocks tres veces por semana, y sin embargo, logró superar la masacre psiquiátrica y crear una gran obra de rock and roll. Debido a la gran influencia de Estados Unidos en la música del mundo, creadores como Lou Reed, y bandas como Nirvana llegan a una multitud de seguidores. En la música de rock en español, Enrique y su hija Alejandra Guzmán han logrado cautivar grandes audiencias, representando la rebeldía de cierta época. Existe una función catártica para cada generación a través del contacto con la música de rock, contracultura o protesta. ¿Qué es lo que hace que algunos protagonistas de trastornos psicológicos como Lou Reed logren sobrevivir y tener éxito, y otros artistas, como la escritora Elizabeth Wurtzel dirijan su ira hacia sí mismas, o como Frida Sofía exhiban una actitud desafiante e infantil que a la vez grita por atención, reconciliación, amor, mientras ataca a sus familiares, de tal forma que no logran escapar de la espiral agresiva y autodestructiva?

Al poner atención a las dos historias que abordo en este artículo: Wurtzel y Guzmán, observamos la complejidad que implica el reconocer y sanar los invisibles efectos de una infancia en la que se sufrió negligencia emocional. Cuando la madre cría a los hijos sola, su prioridad se convierte el trabajo, lo que usualmente es una labor que realizaban los hombres; proveer una economía que permita satisfacer las necesidades básicas de comida, techo, vestido. Entonces, el papel de la madre nutricia, es relegado, y los hijos experimentan ese vacío. Algunos de los síntomas es que al no recibir apoyo emocional, sienten que no son suficientemente buenos. Cuando la hija hace algo positivo, no recibe retroalimentación o aprecio, sino que sus actos son ignorados o incluso subestimados. Cuando hace algo negativo, puede ser juzgada con severidad o ser también ignorada. Si es constantemente desatendida, experimenta un vacío, una herida, que es la falta de contacto, de reconocimiento y guía, falta de memorias de presencia amorosa con su madre. Si además, la madre evita que las hijas tengan contacto con la figura paterna, u omite buscar una figura masculina que ejerza una positiva influencia paterna -ya sea un tío, abuelo, profesor o amigo-, las hijas resultan alienadas de su familia biológica, lo que daña, ignora, una parte de la identidad de la niña. Es innecesario enseñar a una hija a odiar a uno de sus padres, porque esto resulta en odio a sí misma, evita que la niña pueda reconocer su ser de forma completa y pacífica. También puede derivar en conflictos para establecer sanas relaciones con el sexo masculino, ya que se le ha enseñado a odiarle, desconfiar de él, etc. En muchos de los casos de negligencia emocional infantil, nos encontramos con madres que pueden tener tendencias narcisistas, son personas que viven absortas en sí mismas, y pueden llegar a manifestar un narcisismo que linda con lo patológico y psicópata. A fin de lidiar con esa situación, la hija se convierte en codependiente, se acostumbra a vivir en un estado de alta ansiedad que considera normal porque no ha conocido otra cosa, y constantemente interpreta los estímulos de lo social como detonadores de mecanismos de sobrevivencia (agredir, huir, negociar o congelarse). Toda hija que haya crecido en las circunstancias descritas, es una sobreviviente.

Auto-Justificación Narcisista

Eso no sucedió

Y si sucedió, no fue tan malo.

Y si lo fue, no es un gran problema.

Y si lo es, no es mi culpa.

Y si lo fue, no quise hacerlo.

Y si quise hacerlo

Te lo merecías.

Una madre narcisista puede manifestar los siguientes rasgos de personalidad: Se relaciona con el mundo en una forma superficial y materialista. No admite cometer errores, culpa a otros de sus equivocaciones. Les obsesiona mantener una “buena apariencia”. Nunca estará para su hija, sin importar qué le suceda. El mundo siempre gira alrededor de ella misma, y ella siempre es la víctima. Es egoísta, auto-absorta, y auto-indulgente. Se encuentran permanentemente enojadas, pero negarán que lo están. Mienten abiertamente, especialmente si se trata de negar algo malo que hayan cometido. Provoca a las personas y luego las culpa si se defienden o pelean. Es controladora. Carece de verdadera simpatía por otros, pero puede pretender ser amable con las personas que necesita. Sólo se encuentra disponible emocionalmente si es que quiere algo. Puede distorsionar los hechos para que se ajusten a lo que desea representar. Cultiva un mundo de fantasía en que es mejor de lo que es, más hermosa, famosa, rica, etc. Tiene una actitud en la que se considera mejor que las otras personas. Actúa de forma diferente con su hija en público y en privado; por ejemplo, mientras critica severamente a su hija en privado, en público presume los logros de esta, para tomar parte del crédito de lo que ha realizado la hija. Esto es doloroso para la hija, que no recibe confianza, motivación, ni el reconocimiento por sus esfuerzos. En las familias disfuncionales, el abuso y la negligencia emocional están permitidos, la madre no puede ver la necesidad de amor de su hija, su dolor, su soledad, o sus logros, no “conecta” con esa otra persona que es su hija. Todo es a su modo o no es. Hablar de estos conflictos está prohibido. “-No es justo, sé que te hice cosas horribles, pero ¿por qué tenías que hablar de ello? ¿No puedes sufrir en silencio? ¡Eres tan mala!” Las madres narcisistas pueden usar la culpa y el silencio (dejar de hablar a sus hijas por determinado periodo de tiempo) para castigar, controlar, invalidar, evitar asuntos, o probar qué tanto pueden invadir los límites de los demás. En ocasiones, la hija desarrolla el “síndrome de Estocolmo”, que es cuando amas a la persona que te lastima. De ahí que busque relaciones de pareja destructivas, como una repetición del patrón con la madre, a fin de tratar de “resolverlo”.

En la actualidad muchos autores han publicado obras que guían a las víctimas de situaciones semejantes a una vida pacífica. Muestran formas de aceptar lo sucedido, disminuir los flashbacks, ver con misericordia la propia historia y las personas involucradas, trascender las heridas, y lograr una sana separación de la figura materna para lograr una psique que priorice la autoafirmación. Esta separación es principalmente a nivel emocional y mental, y es independiente de si la hija elige conservar o no una relación con su madre y familiares. Existen más obras del tema en lengua inglesa que en español, y algunas de ellas son:

Jasmin Lee Cori. The emotionally absent mother. (La madre emocionalmente ausente).

J. L. Anderson. The Emotionally Absent Mother. (La Madre Emocionalmente Ausente).

Michele Gilbert. The Emotionally Absent Mother. (La Madre Emocionalmente Ausente).

Cameron Lynne MacDonald. Shadow Mothers. (Madres sombra).

Danu Morrigan. You’re not crazy -It’s your mother. (No estás loca -es tu madre).

Jonice Webb, Christine Musello. Running on Empty. Overcome Your Childhood Emotional Neglect. (Quedarse sin nada. Supere su negligencia emocional infantil).

Karen C. L. Anderson. The peaceful daughter’s guide to separating from a difficult mother. (La guía pacífica para que una hija se separe de una madre difícil).

Katie Lenhart. Toxic Parents. (Padres Tóxicos).

Karyl McBride. Will I Ever Be Good Enough? (¿Alguna vez seré suficiente?)

Linda Martinez-Lewi. Freeing yourself from the narcissist in your life. (Liberandote del narcisista en tu vida).

Linda Martinez-Lewi. Recovering and Healing After the Narcissist. (Recuperación y Sanación Después del Narcisista).

Lisa A. Romano. Loving the Self Affirmations. (Afirmaciones para amarse a uno mismo)

Lisa A. Romano. Quantum tools to help you heal your life now. (Herramientas cuánticas para ayudarte a sanar tu vida ahora).

Lisa A. Romano. Codependent -Now what? (Codependiente -¿Ahora qué?).

Lisa A. Romano. The Road Back to me. (El camino de regreso a mí).

Lisa A. Romano. The codependency manifesto. (El Manifiesto codependiente).

Melody Devonish. Understanding Narcissistic Mothers. (Entendiendo las madres narcisitas).

Nina W. Brow. Children of the Self-Absorbed. (Niños de los Auto-Absortos).

Percy Halo. Rebecca Rivers. Linda Johansson. Narcissistic Mothers. (Madres Narcisistas).

Richard Grannon. How to Stop an Emotional Flashback. (Como detener un flashback emocional).

Richard Grannon. Leyla Loric. How to take revenge on a narcissist. (Como vengarte de un narcisista).

Richard Grannon. Leyla Loric. The narcissist’s secrets. (Los secretos de los narcisitas).

Tori Murphy. Narcissistic Mothers 101. (Madres Narcisistas 101).

Uno de los libros que han dado origen a esta tendencia editorial, que deseo recomendar especialmente es el de Pete Walker. 2013. Complex PTSD: From Surviving to Thriving: A Guide and Map for Recovering from Childhood Trauma. (Estrés Post-traumático: De sobrevivir a avanzar. Una guía y mapa para recuperarse del trauma infantil). Del mismo autor, una obra del 2015 es The Tao of Fully Feeling: Harvesting Forgiveness out of Blame. (El Tao para Sentir Completamente: Cosechar Perdón libre de Culpa). Sin duda, explorar estos títulos les arrojará mayores sugerencias para lograr una sanación. Por supuesto que es necesario no sólo la lectura, sino la práctica de los ejercicios, y el acompañamiento de un terapeuta especializado en trauma infantil, codependencia y narcisismo.

III. Alternativas de Sanación para Personas que han sufrido Negligencia Emocional

¿Sanar la la vacuidad, la pesadilla, la vida en el limbo y la evasión? A las víctimas de madres narcisistas, el día de las madres les resulta triste porque no les recuerda amor compartido, sino años de abandono emocional. ¿Qué se hace con las madres abusivas y egoístas en el día de las madres? ¿Se calla a la niña interior y se celebra a la madre a pesar del dolor, o se le acusa públicamente al estilo Frida Sofía? ¿Se les desea que se sientan como el hijo dorado, la oveja negra o chivo expiatorio, el bufón, mascota o el niño perdido, fantasma, es decir; de la forma en que han hecho sentir a sus hijas? En las familias narcisistas los hijos suelen aprender no a convivir y apoyarse, sino a competir entre sí. El hijo dorado suele ser quien sabe encantar a la madre y mentir y manipular para recibir tratamiento especial, mientras hace bullying a los demás. La oveja negra o chivo expiatorio es quien se aísla, abandona la familia, y experimenta depresión e incluso síntomas suicidas, constantemente consciente de la ausencia que carga. En América Latina predomina un matriarcado cursi, un “culto a la madre”, que hace aún más difícil para las víctimas de abuso encontrar terapeutas que realmente entiendan las heridas causadas por madres ausentes y narcisistas. Decirles “pero te dio techo, comida, vestido, escuela”, no es consuelo, como tampoco lo es recordarles que “entenderán cuando se los hagan sus propios hijos”. Cierto, si no se logra sanación, los programas se repetirán, pero no se trata de vaticinar la venganza del tiempo, sino de buscar la trascendencia de los patrones negativos para lograr una vida saludable y amorosa. A manera de resumen, enlisto algunos puntos que es necesario sanar en situaciones semejantes.

  1. Sanar la Negligencia Emocional: La atención económica de los padres, madres, a los hijos es importante, pero no sustituye la atención afectiva que permita un desarrollo psicoemocional en los hijos. Para sanar de la negligencia emocional en la infancia es necesario la aceptación radical, y un espacio de atención con misericordia para todas las partes. Trascender un problema no es quedarse apegado a la culpa ni al miedo o el dolor, es encontrar la forma de transmutar y liberar las heridas, para tener espacio para cultivar el amor y el bienestar. Aceptar el abandono, la indiferencia, y darle a nuestro niño interior el amor y la aceptación, la atención incondicional que nunca ha recibido, es difícil pero posible. Requiere que encontremos la forma de soltar lastres, superar los flashbacks, y aprender a ser padres, madres de nosotras mismas.
  2. Realizar los lutos necesarios: A fin de sanar, las hijas muy seguramente deben aceptar a renunciar a esperar una disculpa o un amor que probablemente nunca reciban de su madre en forma honesta, y transitar el proceso de un luto por no haber tenido el apoyo y cariño de sus madres, padres o tutores, y sin embargo, darse a sí mismos amor incondicional, una autoafirmación indispensable para su identidad adulta, adolescente y niño interior.
  3. Sanar la Violencia Sexual en el Linaje: Reconocer la repetición de patrones de violencia sexual, incesto, abortos, etc., en el árbol genealógico. En la biodescodificación sabemos que cuando no se sana un programa de violencia, este suele repetirse en las generaciones más jóvenes. Es importante realizar meditaciones para cancelar esta violencia. Rezar y bendecir el árbol genealógico, entender que elegimos nacer en determinado linaje porque estamos listos para superar los retos que esta situación presenta. Las enfermedades no son para hundirnos en ellas con impotencia, sino para encontrar la forma de trascenderlas, y entonces recibir la enseñanza, el regalo que la experiencia nos brinda. En relación a este tema de sanación sexual, recomiendo este artículo en que lo abordo con mayor detalle: Recomendaciones para la Sanación Sexual en Mujeres

En muchos casos, la sanación de las heridas de la infancia no es sencilla, no es un proceso lineal, sino más bien algo orgánico. Puede llevar meses o años, pero cada paso hacia la sanación incrementará el bienestar. En algunas ocasiones, las personas que me han solicitado apoyo para sanar la relación con la madre a través de meditaciones guiadas, encuentran que es importante invertir tiempo y esfuerzo en uno mismo, porque sólo siendo personas que trabajamos por integrar todo lo que somos, nos logramos sentir listos para avanzar en el mundo.

Gracias. Bendiciones de Amor, Gracia y Trascendencia

Espero que este artículo te haya resultado útil. Te agradezco un like, comentar y compartir. Hasta pronto.

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Si atraviesas estrés o requieres una meditación guiada, con enfoque de sanación emocional – espiritual, contrata una sesión de coaching vía telefónica.

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