Una Virgen María Lacandona y Rockera; así la imagina Ra’al Ki Victorieux

Una pintura de brillantes colores, y canciones de notas intensas, son la forma en que Victorieux expresa su devoción a la Virgen María de Guadalupe. Nuestra Señora Lupita es una advocación mariana de la Iglesia católica, cuya imagen tiene su principal centro de culto, la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. La pintora crea una versión de la imagen en que combina el tradicional vestuario de la Virgen Morena con el de los Lacandones, habitantes de la Selva de Chiapas. Resulta una síntesis de huipil / cotón, con los estampados de la túnica y el manto de la virgen. La túnica de la virgen es color rosa con  figuras florales en color oro y sombras carmesí y representa la tierra, el manto de color azul, tachoneado de estrellas doradas, representa el cielo. Los lacandones utilizan un cotón blanco que les cae ligeramente debajo de las rodillas, y las mujeres un huipil con falda de colores brillantes. Los flecos dorados se combinan con los rayos de la corona y la luz que rodea la imagen; simbolizando la mandorla de rayos solares, que en una aurora indica la luz divina que ella comparte.

Ra’al Ki Victorieux. 1996. Virgen de la Selva. Pintura en óleo / madera, 120 x 80 cm.


De acuerdo con Mario Rojas, el nombre de Guadalupe se relaciona con etimologías del náhuatl: Tle-cuauh-tlacup-euh, que significan: La que proviene de la región de la luz, como el “Águila de Fuego”. Desde que se le apareció a Juan Diego, en diciembre de 1531, a la fecha, se le considera protectora de los mexicanos; mestizos, indígenas, etc.

La Selva Lacandona de Chiapas fue declarada monumento natural en 1992, a pesar de su creciente destrucción, es la mayor porción de selva alta de México. La Guadalupana en esta imagen se representa descalza, caminando entre grandes árboles de la selva, y observando las alturas. De forma lamentable; la deforestación y otros conflictos políticos y de propiedad de la tierra han causado grandes daños a la selva. La pintora crea esta obra a manera devocional; por la necesidad de proteger la cultura indígena y las riquezas naturales.

Victorieux ha manifestado su fe a la Virgen María también a través de canciones, una de ellas, con un matiz rockero y algo revolucionario, es la pieza titulada “La Alegre Ciencia de Ocupar las Plazas”, de la cual ha realizado diversas versiones. Compartimos aquí dos de ellas.

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