Las Doce Victorias de Hércules Olivario

Ra’al Ki Victorieux

Hércules, héroe invicto en la mitología romana, llamado Heracles en la mitología griega. Hijo de Júpiter, equivalente romano del dios griego Zeus, y la mortal Alcmena, nos hereda una gesta de liberación a través de los llamados “Los Doce Trabajos de Hércules”. Simboliza la perseverancia del alma, en el viaje de la ignorancia a la sabiduría, desde el deseo material hasta la realización espiritual. El esfuerzo para lograr las doce victorias, nos hablan del sendero del discípulo; el aprendizaje, la voluntad que permite el surgimiento de la mejor versión de uno mismo.

En la piazza Bocca della Verità de Italia, se encuentra el templo de Hércules Victor o Hércules Olivario. Un antiguo edificio romano, templo monóptero de planta circular de diseño peristilo griego; es decir, rodeado por columnas. Con la evangelización cristiana, en 1132 el templo fue convertido en iglesia, conocida como Santo Stefano alle Carrozze. En el siglo XVII la iglesia fue renombrada a Santa Maria del Sole.

Sin embargo, a través de los siglos, la figura de Hércules se mantiene vigente a través de una extensa colección de obras de arte: esculturas, cerámica, pinturas, filmografía, entre ellas la producción en animación por Walt Disney en 1997, y series de televisión y dibujos animados que cuentan la leyenda.

Del conjunto de hombres, un hombre se adelantó en los días de la antigüedad y
sorprendió el ojo vigilante del Gran Anciano que preside eternamente dentro del Concilio de la Cámara del Señor. Se volvió hacia el que estaba de pie cerca suyo y dijo: “¿Quién es esa alma sobre el Sendero de la vida, cuya luz puede ahora ser vista oscuramente?”.
Rápidamente llegó la respuesta: “Esa es el alma que, en el Sendero de la vida,
experimenta y busca la clara luz que brilla desde el Alto Sitio”.
“Déjala proseguir sobre su senda, pero vigila sus pasos”.

Alice A. Bailey. Los trabajos de Hércules

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, por medio de Alice A. Bailey, aborda la enseñanza del héroe y su relación con el zodiaco. Se refieren al alma de Hércules como: Un alma que busca la luz de la inteligencia, un alma que lucha. En ambos hemisferios del mundo hay muchos libros escritos en relación al tema del Sendero del Discipulado, el Sendero de la Santidad, el Sendero de la Iluminación; el Sendero Universal para la Ascención; el problema de cada maestro hoy en día está en descubrir nuevas maneras para expresar viejas verdades, y presentar las antiguas fórmulas para el desarrollo espiritual a fin que adquieran nueva y “vívida” vida.

Gran parte de la literatura e historia universal es bélica y conflictiva nos guste o no, sin embargo algunos personajes nos ayudan a ser más realistas y sensibles ante las calamidades de la humanidad. No por el afán al conocimiento, por la afición a la historia, uno se vuelve bélico, de hecho aprendemos de voluntad y desarrollo humano cuando observamos con atención la lucha de Hércules, y la liberación que él hace de Prometeo (quién dio el fuego del conocimiento a la humanidad y se encontraba encadenado a una piedra, sufriendo el tormento de que cada día un águila le devorara el hígado, el cual se regeneraba en la noche) y de Teseo. Los hombres tenemos una deuda de gratitud con los maestros de la sabiduría; entre ellos Prometeo, Hermes, Buda, y con los precursores del Amor Universal, como Jesús el Cristo. Los discípulos inician su camino a partir de fuerza fruta (Hércules), sin embargo van aprendiendo de luces y de piedad. Luces por la sabiduría que tienen que recibir y obedecer para sobrevivir, piedad para rescatar otros, porque entienden debido a su propia esclavitud lo terrible que es perder la libertad. La lectura de esta épica permite una expansión del pensamiento y la conciencia.

Gnóthi seautón

Conócete a ti mismo, aforismo griego.

Hércules tiene que defenderse para sobrevivir desde que era un bebé, y mata dos serpientes que lo amenazan en la cuna, aunque también cobra la vida de su gemelo. En su edad adulta, preso de una maldición de locura, asesina a su esposa, tres hijos y sobrinos. El oráculo le indica que debe cumplir doce trabajos para purgar sus pecados. El rey entonces le indica labores que parecen imposibles, sin embargo, él cumple con todos y cada uno de los encargos a fin de lograr su libertad. 1. Estrangular al león de Nemea. 2. Matar a la hidra de Lerna. 3. Capturar la Cierva de Cerinea. 4. Capturar al Jabalí de Erimanto. 5. Limpiar los establos de Augías en un sólo día. 6. Matar las Aves del Estínfalo. 7. Domar al Toro de Creta. 8. Robar las yeguas de Diomedes. 9. Robar el cinturón de Hipólita. 10. Robar el ganado de Gerión. 11. Robar las manzanas doradas del Jardín de las Hespérides. 12. Raptar al perro del inframundo, Cerbero, y enseñárselo a su hermano rey.

El Mio Cid, Hércules, Naruto, tienen en común la “honra” perdida del héroe, las batallas en su camino para recuperar su prestigio, y el poder asociado a su nombre. Con esta visión entre el mito, la historia y la ficción, muchos buscamos una enseñanza trascendental en los relatos de batallas. Hemos estado presos de muchos sin sentidos, el Estado Nación es uno de ellos, porque con tal justificación de frontera y repartición de la riqueza, se han justificado atrocidades. No es fácil desligarse de ene cantidad de redes o denominaciones esclavizantes. ¿Cómo puede existir un ser humano verdadera y victoriosamente libre? Si cada uno se encuentra atado a las denominaciones de crédito, identidad y políticas, a los algoritmos y posibilidades que algunos programadores y robots abren o cierran. Hércules aún brinda a la humanidad guiños y signos de sabiduría en épocas de inteligencia artificial. Él emprendió tareas de naturaleza simbólica, que pintan la disciplina y los logros de quienes se acercan a la liberación.

I. La naturaleza expresa energías invisibles a través de formas visibles.

II. La concepción de una Deidad oculta yace en el corazón de todas las religiones.

III. Yo soy él… que despierta al espectador silencioso.

IV. Escuchen este gran secreto. Aunque estoy por esncima del nacimiento y renacimiento, o Ley, siendo el Señor de todo lo que existe, pues todo emanó de mí, aún así aparezco en mi propio universo y soy por conciguiente nacido por mi Poder, Pensamiento y Voluntad.

El Bhagavad Gita

El hombre inmerso en la vida cotidiana suele caracterizarse por temor, individualismo, rivalidad y codicia. Esto debe ceder su lugar a la confianza espiritual, la cooperación y conciencia grupal. Este es parte del plan, la guía para templar el cuerpo y el alma. Dentro de todas las formas hay un impulso hacia la expresión inteligente, cierta vivacidad que llamamos conciencia de sí mismo, y que en la familia humana toma forma de autoconocimiento; de reconocimiento del alma superior. Hércules significa preciosa gloria de Hera, el brillo y esplendor del alma. Cuando el nombre del alma es su nombre, se le recuerda constantemente que expresar la gloria del alma es su misión. Esa alma superior que descubrimos a medida que realizamos la obra, y encontramos y usamos la naturaleza que nos pertenece.

Gnóthi Seautón 
Conócete a ti mismo

Después de cumplir los doce trabajos, Hércules se marchó a Ecalia, donde en un combate en arco gana la mano de Yole, la hija del rey. Sin embargo, Éurito el rey, se niega a entregarla, pues ya sabía lo que le había pasado a la primer esposa de Hércules. Se desencadena una guerra, el hijo pequeño del rey, Ífito apoya la causa de Hércules. Sin embargo, Hércules no distingue enemigos y amigos y mata a un inocente, a Ífito. El oráculo le indica que ahora debe servir a la reina Ónfale de Lidia durante tres años para purificarse.

Posteriormente marcha a Etolia, donde se casa con Deyanira. El centauro Neso se enamora de ella, e intenta raptarla. Hércules le mata con una flecha en el corazón. Mientras el centauro agoniza, le dice a Deyanira que tome algo de su sangre –Cuando creas que pierdes el amor de tu esposo, úsala y recuperarás su amor. Hércules regresó a Ecalia y raptó a Yole, la hija del rey con quien iba a casarse con anterioridad. Deyanira, celosa, pone la sangre de Neso en la túnica de Hércules a fin de recuperarle. Sin embargo, la sangre no era un talismán, sino un veneno que causa la muerte del héroe, quien se consume en llamas. Tras su reducción a cenizas, Júpiter le hace ascender a los cielos en forma de nube, divinizándolo.

A ojos del siglo XXI, Hércules aún después de lograr los doce trabajos, era representante del viejo poder patriarcal que buscaba arreglar todo, e incluso encontrar una mujer, a punta de armas y matanzas. Durante miles de años ese abuso predominó en la Tierra, robando a muchos del sentido de seguridad y conexión espiritual.

Estamos ahora en momentos del resurgimiento de lo femenino, no como celosas Deyaniras, trofeos para ser raptados como la princesa Yola, vengadoras mujeres engañadas como Hera, sino como mujeres que reconocen y trabajan sus propio camino del héroe, para invocar su conexión con su alma superior y con la Madre Tierra. Los hombres y mujeres de hoy en día se embarcan en la épica de reconocer y honrar su amorosa dualidad Padre-Espíritu y Madre-Materia. Estamos en el proceso de equilibrar energías y lograr un balance armónico, pacífico y fértil. De conocer nuestra propia esencia, como fuente de bendición.

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