Repetición de la Traición Familiar en Cuentos de Hadas para Dormir Cocodrilos

Ra’al Ki Victorieux

La película de Ignacio Ortiz, “Cuentos de Hadas para Dormir Cocodrilos“, del 2001, Obtuvo el Premio Ariel a Mejor Película en el 2002. Ortiz afirma que el amor no existe, aunque una de las participantes de esta aventura cinematográfica afirma que “de no ser por amor, este filme nunca se hubiera logrado realizar”. La historia habla de traición y sacrificio, como una impresión o un sello que se repite a lo largo de generaciones. A la manera del mito de Caín y Abel, o de las redes que los terapeutas de biodescodificación nos han revelado; los genes trascienden la biología y recrean experiencias.

El protagonista es un hombre insomne, solitario, ignorante de las causas de sus pesadillas y desvelos. Un día recibe una inexplicable llamada telefónica, que le hace volver a la casa de su padre. En esa casa de campo, en la tierra en que generaciones de sus ancestros han vivido, una anciana vecina le ayuda a descubrir su pasado, esa historia familiar entretejida con acontecimientos históricos como la Guerra de Reforma, la Revolución Mexicana, los movimientos de migrantes a Norteamérica, y otros sucesos recientes. Independientemente del título de la historia, nunca vemos un cocodrilo, así que probablemente es sólo un símbolo, ¿qué significa? Si le creemos a Darwin, a la biogeografía, e incluso a la Teoría del Ancestro Común, la  Crocodilia tiene un lugar en nuestro proceso evolutivo como seres humanos. ¿Y qué con los cuentos de hadas, no suelen ser tradiciones orales entre terroríficas y dramáticas, pero con final feliz?, ¿cómo entonces este “cuento de hadas” es “infeliz”? En uno de los carteles publicitarios vemos un niño columpiándose colgado de la rama de un viejo árbol. A casi todos nos gusta ese suave ritmo de los columpios, que es como un arrullo, como si por un instante pudiéramos retornar a los brazos de la nana o los padres y ser mecidos suave y amorosamente. Tal vez para despertar nuestra conciencia necesitamos no sólo historias con final feliz, sino también aquellas que aunque amargas, nos revelan enseñanzas que debemos trascender. No hay héroes sin batallas ganadas, sin evolución o aprendizaje. El animal que sí aparece en el filme es un lobo mexicano, coyote, se dice que si lo ves a los ojos te roba el sueño. El hombre de esta historia termina de escuchar a la anciana que relata la vida de su abuelo, de su padre y de él mismo, y decide romper la cadena del desamor y la traición a través del auto sacrificio.

—”Dicen que si miras un coyote a los ojos perderás el sueño para siempre.

—Dicen que sólo el amor podrá salvarlos de la desgracia, pero esas son puras tonterías. El amor no existe.”

Cuentos de Hadas para Dormir Cocodrilos
Cuentos de Hadas para Dormir Cocodrilos

¿Es así como se sana, con la inmolación y la tragedia? Tal vez el hombre de esta película pudo estar equivocado, y no tenía que ser como esos matones desechables a los que se les contrata para realizar un trabajo y luego quitarse la vida. No es nada fácil lidiar con ese tipo de maldiciones, pero existen procesos de sanación que nos permiten, en vida, sanar nuestro ser y las raíces del árbol al que pertenecemos. Lamentablemente muchas personas pierden la esperanza, y justifican sus actos de sacrificio al relacionarlos con la Pasión de Cristo. Es una interpretación de la historia, pero errónea. Recordemos que antes del cristianismo los judíos sacrificaban animales que llevaban al templo en los momentos sacramentales; nacimiento, presentación al templo, boda, muerte. El sacrificio de Jesús de Nazaret fue para liberar a la humanidad y a los seres sintientes, incluyendo animales de ser muertos en sacrificio. Es cierto, aún nos hace falta ser conscientes de los pecados cometidos, pedir intervención divina, expiación, liberación… todo esto en vida, y sin derramamiento de sangre. El sacrifico más noble que se nos solicita en diversas escuelas espirituales, es dar a la divinidad, a la luz, y al amor, todo lo que requiera de nosotros, principalmente nuestras energías para llevar a cabo Su obra. El amor, es como la luz, Dios, como la fe: existe si crees en él y brindas tu vida a cultivarlo.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…”

Mateo 6:33

“Y vosotros ya no me ofreceréis más el derramamiento de sangre… y vuestros holocaustos cesarán… Y me ofreceréis como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito…”

3 Nefi 9:19–20

Independientemente de que estemos o no de acuerdo con el desencantado final en Cuentos de Hadas para Dormir Cocodrilos, lo cierto es que es un largometraje con excelentes recreaciones históricas, las que en algunos momentos son irreverentes e irónicas. Tiene una dirección de calidad, y también conmovedoras, buenas y honestas actuaciones, convincentes en su mayoría. El manejo del color en la fotografía, es elocuente en su aridez. Este largometraje de 88 minutos retoma símbolos religiosos, se centra en los problemas de las personas y las familias, en conflictos que podemos arrastrar en las raíces.

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