Mujeres Que Aman Demasiado

Este es el guión de un video de Ra’al Ki Victorieux (Iris Atma) con muñecos, para presentar un libro. Es un video de revisión de libros al estilo Bratz-Barbie, sí. El libro fue un éxito de ventas, “Mujeres que aman demasiado”, de Norwood. Trabaja para introducirnos en la realidad de las situaciones amorosas adictivas, para transformarlas en una vida de autoestima y relaciones saludables. Se trata de la angustia, con herramientas de psicología que nos ayudan a sanar nuestra vida emocional.

Guión:

-Jill: Estoy haciendo esto… me refiero, a consultar a una terapeuta, porque soy realmente desdichadas. Es porque los hombres, claro. Quiero decir, yo y los hombres. Siempre hago algo que, todos se alejan. Todo empieza bien, pero realmente hago algo mal.

Quiero saber qué es en realidad, qué hago mal, quiero cambiar en mí… porque lo haré. Haré todo lo que sea necesario para cambiar. Pero nadie lo nota. Realmente soy muy trabajadora. No es que no esté dispuesta. Lo que ocurre es que no sé por qué siempre me pasa esto. Tengo miedo de involucrarme con los hombres, en otra relación, quiero decir, cada vez que lo hago no hay más que dolor.

No quiero que eso suceda, porque estoy muy sola. En la escuela de derecho tengo muchas responsabilidades, además de trabajar para mantenerme. Esas exigencias podrían tenerme ocupada todo el tiempo. De hecho eso es prácticamente lo único que hice el año pasado: trabajar, ir a la escuela, estudiar y dormir. Pero hecho de menos a los hombres en mi vida.

Entonces conocí a Randy, mientras pasaba con unos amigos en San Diego, hace dos meses. Es abogado, y nos conocimos una noche en que mis amigos me llevaron a bailar. Bueno, hicimos buenos amigos de entrada. Había tanto que hablar, salvo que creo que fui yo quién más hablo, pero a él parecía gustarle eso. Además era fantástico, estar con un hombre que le interesaba por cosas que para mi también eran importantes. Por ejemplo, me preguntó si era casada (soy divorciada, desde hace dos años), si vivía sola. Ese tipo de cosas.

Él hizo un viaje a Los Ángeles y lo extendió 160 kilómetros más para visitarme. Durante la cena le ofrecí quedarse en mi departamento para que pudiera postergar el largo viaje de regreso hasta el día siguiente. Randy aceptó la invitación y el romance se inició esa noche. Fue fantástico. Me dejó cocinar para él, y realmente disfrutaba con él, que lo atendiera, le planche la camisa antes de que se vistiera por la mañana. Me encanta atender a los hombres. Nos llevábamos  a las mil maravillas.

Cuando él llego de regreso a su apartamento en San Diego, le marqué para ver si había llegado con bien, y creo que a él le pareció un tanto extraño la llamada, y sentía que lo estaba molestando y me disculpé y le colgué, pero me sentí tan mal.

Una vez Randy me dijo que no lo presionara o simplemente desaparecería. Me asuste mucho. Todo dependía de mí. Se suponía que debía amarlo y al mismo tiempo dejarlo en paz. Yo no podía hacerlo: por eso me asustaba cada vez más. Cuanto más miedo sentía, más perseguía a Randy. Pronto comencé a llamarlo casi todas las noches. Habíamos acordado en turnarnos para llamarnos, pero a menudo, cuando era el turno de Randy se hacía tarde, y yo me desesperaba demasiado, de cualquier manera no podía dormir, de modo que terminaba llamándole, y tardábamos horas hablando por teléfono, le decía que habíamos olvidado llamarnos, y el me decía que lo había olvidado. ¿Cómo puedes olvidarlo?. Después de todo, yo nunca lo había olvidado. Entonces empezábamos a hablar de la razón por la que él lo olvidaba. Y parecí a tener miedo de acercarse a mi y yo quería ayudarlo a superar eso. Siempre decía que no sabía que quería en la vida, yo trataba de ayudarlo a aclarar cuáles eran las cosas importantes para él. Yo no puedo aceptar estar sin él. El hecho de que Randy no quiera era algo que no podía aceptar. él había decidido que no me necesitaba.

Yo no podía vivir sin él y no podía arriesgarme a dejarlo. Dos veces volé a San Diego, para visitarlo en fines de semana. él todo el tiempo pasaba mirando la televisión y bebía cerveza, recuerdo que esos fueron los peores días de mi vida. Nunca los voy a olvidar.

Terapeuta: Ah, entiendo, ¿y bebía mucho?

Jill: Bueno, no mucho, en realidad no lo sé. Nunca lo pensé. Claro, estaba bebiendo la noche en que lo conocí, pero es natural, estábamos en un bar. A veces cuando hablábamos por teléfono yo oía el tintineo del hielo un vaso y bromeaba al respecto, porque bebía solo, y esas cosas. En realidad nunca estuve con él sin que bebiera, pero simplemente, supuse que le gustaba beber. Eso es normal, ¿no es cierto?

A veces, siento que, a veces ¿sabe? por teléfono, hablaba de una manera rara, especialmente para un abogado, vago e impreciso, olvidadizo pero consistente. Nunca pensé que esto sucediese porque estaba bebiendo. Creo que yo misma no me permitía pensar en ello. Tal vez sí bebía demasiado, pero debía ser porque yo lo aburría. Creo que simplemente yo no le interesaba lo suficiente y él no deseaba estar conmigo. Pero… Mi esposo nunca quería estar conmigo, eso era obvio… mi padre tampoco, ¿qué tengo? ¿Por qué todos los hombres sienten lo mismo por mí? ¿Qué es lo que hago mal?

Terapeuta: Querida Jill, desde el instante que tú tomaste conciencia con Randy y con las personas que te importan, ya lo intentaste resolver. Si Randy, tu esposo y tu padre no se han dado cuenta de la gran persona que eres, tú tienes que darlo a conocer, y la experiencia de vida son típicas de una mujer enamorada, pero eso no significa sufrir. Tienes características de las mujeres que aman demasiado. A pesar de los detalles específicos de sus historias y luchas, ya sea que hayan soportado una larga y difícil relación con un solo hombre o se hayan visto involucradas en una serie de relaciones infelices con muchos hombres, las mujeres que aman demasiado comparten un perfil común. Amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En verdad, significa obsesionarse por un hombre y llamar a esa obsesión “amor”, permite que esta controle tus emociones y gran parte de nuestra conducta, y ejerce una influencia negativa en nuestra salud y bienestar, nos sentimos incapaces de liberarnos de ella, significa medir nuestro amor por la profundidad de nuestro tormento.

Todos tenemos fuertes reacciones emocionales ante palabras como alcoholismo, incesto, violencia y adicción, y a veces no podemos mirar nuestra vida con realismo porque tememos que nos apliquen esos rótulos a nosotros o a los que amamos. Es triste, pero nuestra incapacidad para usar las palabras cuando sí son aplicables, a menudo nos impide conseguir la ayuda adecuada. Por otro lado, esos temidos rótulos pueden no ser aplicables en su vida. Es probable que en su niñez haya tenido problemas de naturaleza más sutil. Tal vez su padre, al tiempo que proporcionaba un hogar económicamente seguro, sentía un profundo rechazo y desconfianza hacia la sumieres, y su incapacidad de amarla evitó que usted se amara a sí misma. O quizá la actitud de su madre hacia usted haya sido celosa y competitiva en privado aun cuando en público se enorgulleciera de usted, de modo que usted terminó por necesitar una buena ocasión para ganar su aprobación y, al mismo tiempo, temer la hostilidad que su éxito generaba en ella.

En una sesión no podemos cubrir la miríada de formas en que una familia puede ser disfuncional: eso requiere varios volúmenes de naturaleza bastante diferente. Sin embargo, es importante entender que lo que todas las familias disfuncionales tienen en común es la incapacidad de discutir problemas de raíz. Quizás haya otros problemas que sí se discuten, a menudo hasta el punto de saturación, pero con frecuencia estos encubren los secretos subyacentes que hacen que la familia sea disfuncional. Es el grado de secreto -la incapacidad de hablar sobre los problemas-, más que la severidad de los mismos, lo que define el grado de disfuncionalidad que adquiere una familia y la cantidad de daño provocado a sus miembros.

Una familia disfuncional es aquella en que los miembros juegan papeles rígidos y en la cual la comunicación está severamente restringida a las declaraciones que se adecuan a esos roles. Los miembros no tienen la libertad para expresar todo un  espectro de experiencia, deseos, necesidades y sentimientos, sino que deben limitarse a jugar el papel que se adapte al de los demás miembros de la familia. En todas las familias hay papeles, pero a medida que cambian las circunstancias, los miembros también deben cambiar y adaptarse para que la familia  siga siendo saludable. De esa manera la clase de atención maternal que necesita una criatura de un año será sumamente inadecuada para un adolescente de trece años, y el papel materno debe acomodarse a la realidad. En las familias disfuncionales, los aspectos principales de la realidad se niegan, y  los papeles pertenecen rígidos.

Cuando nadie puede hablar sobre lo que afecta a cada miembro de la familia individualmente y a la familia como grupo -es más como tales temas están prohibidos en forma implícita (se cambia el rema) o explícita “aquí no se habla de esas cosas” aprendemos a no creer en nuestras propias percepciones y sentimientos. Como nuestra familia niega la realidad, nosotros también comenzamos a negarla, y eso deteriora severamente el desarrollo de nuestras herramientas básicas para vivir la vida y para relacionarnos con la gente y las situaciones. Ese deterioro básico es lo que opera en las mujeres que aman demasiado. Nos volvemos incapaces de definir cuando alguien o algo no es bueno para nosotros. Las situaciones y la gente que otros evitarían naturalmente por peligrosas o autoperjudiciales no nos repelen, porque no tenemos forma de valuarlas en forma realista o autoprotectora. No confiamos en nuestros sentimientos, ni los usamos para guiarnos. En cambio, nos vemos arrastradas hacia los mismos peligros, intrigas, dramas y desafíos que otras personas con antecedentes más sanos y equilibrados naturalmente evitarían. Y por medio de esa atracción nos dañamos más, porque gran parte de aquello hacia lo cual nos vemos atraídas es una réplica de los que vivimos mientras crecíamos. Nos Volvemos a lastimar una y otra vez.

Espero que a lo largo de las secciones logremos establecer un camino de recuperación. Ojalá nuestro diálogo te sirva de ayuda para recuperar tu autoestima. Porque para amar a otros hay que amarse a sí mismo.

Jill: Sí, gracias. Nos vemos pronto.

Terapeuta:

Queridos amigos, hoy hablaremos de las características son típicas de las mujeres que aman demasiado:

1. Típicamente, usted proviene de un hogar disfuncional que no cumple sus necesidades emocionales.

2. Habiendo recibido poco afecto, usted trata de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha proporcionando afecto, en especial a hombres que parecen, de alguna manera, necesitados.

3. Debido a que usted nunca pudo convertir a sus progenitores en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor.

4. Como le aterra que la abandonen, hace cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.

5. Casi ninguna cosa es demasiado problemática, tarda demasiado tiempo o es demasiado costosa si “ayuda” al hombre con quien usted está involucrada.

6. Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones personales, usted está dispuesta a esperar, conservar esperanzas y esforzarse más para complacer.

7. Está dispuesta a aceptar mucho más del cincuenta por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.

8. Su amor propio es críticamente bajo, y en el fondo usted no cree merecer la felicidad. En cambio, cree que debe ganarse el derecho de disfrutar de la vida.

9. Necesita con desesperación controlar a sus hombres y sus relaciones, debido a la poca seguridad que experimentó en la niñez. Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser útil”.

10. En una relación, está mucho más en contacto con su sueño de cómo podría ser que con la realidad de la situación.

11. Es adicta a los hombres y al dolor emocional.

12. Es probable que usted esté predispuesta emocionalmente y, a menudo, bioquímicamente, para volverse adicta a las drogas, al alcohol y a ciertas comidas, en particular los dulces.

13. Al verse atraída hacia personas que tienen problemas por resolver, o involucrada en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, usted evita concentrarse en su responsabilidad para consigo misma.

14. Es probable que usted tenga una tendencia a los episodios depresivos, los cuales trata de prevenir por medio de la excitación que proporciona una relación inestable.

15. No le atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por usted. Estos hombres “agradables” le parecen aburridos.

Bueno amigos, esto fue todo por esta sesión, espero verles la próxima. ¡Besos!

*Smack!

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