Profesionalizarse en la Gestión Cultural

Profesionalizarse en la Gestión Cultural

Iris Atma

Gestión Cultural 

Gestión Cultural es el arte de usar herramientas, métodos, técnicas y recursos para el diseño, planificación, realización y evaluación de proyectos y programas culturales. El gestor cuenta con capacidades para analizar tu entorno, rescatar y favorecer la diversidad cultural. Reconoce el valor del patrimonio cultural. Promueve, difunde y enriquece la cultura. Tiene habilidades para mediar entre grupos sociales, creadores y productos culturales.

Evolución Histórica del término 

En las décadas de los setenta y ochenta, se crean las primeras concejalías de cultura o administraciones autónomas con presupuesto propio. Es entonces, cuando se comienza a institucionalizar la política cultural, gestionada por técnicos (artistas o educadores) sin profesionalización ni experiencia en la gestión. A finales de los ochenta, principios de los noventa, las políticas neoliberales globalizadoras provocan las desregulación fiscal, el adelgazamiento del Estado de Bienestar y de las políticas públicas. La animación sociocultural también entra en crisis al obtener pocos resultados de la pretendida democratización de la cultura y de la participación ciudadana. Comienza entonces a destacar el sector privado en la gestión cultural financiando y creando servicios culturales a través del patrocinio y el mecenazgo. Lo esencial de esta época es que la cultura adquiere objetivos económicos, dando impulso o renovando las ciudades a través de la cultura y activando el turismo cultural. Actualmente, la gestión cultural debe definirse por el buen uso de políticas culturales plurales, participativas, integradoras, etc. Por lo que el gestor cultural debe defender y respetar la independencia y autonomía del hecho cultural, así como los límites de su actuación profesional, evitando la degradación de la cultura por intereses especulativos (mercantilistas, mediáticos o electoralistas). Ésta es la visión idealista de cómo deberían actuar los agentes culturales, pero lo cierto es que los modos de gestionar la cultura, responden a modelos de actuación correspondientes a épocas diferentes, que actúan dependiendo de qué se entienda por cultura, pero que no han desaparecido sino que coexisten. Podríamos definirlos del siguiente modo:

Mecenazgo y protección del patrimonio: En España este modelo estatal de política cultural se mantiene desde mediados del s. XIX a mediados del s.XX se centra en el concepto de Alta Cultura, caracterizándose por el apoyo a la creación artística y por la tutela de las grandes obras patrimoniales.

Democratización de la cultura: A partir de 1950, con el Estado de Bienestar, la cultura comienza a entenderse como servicio público. Esto se traduce institucionalmente en la difusión de la Alta Cultura. Las grandes líneas de actuación serán entonces; la preservación del patrimonio, la creación de nuevo patrimonio, el acceso a la cultura. Fundamental es en este momento la descentralización de las políticas patrimoniales, que posibilitan el acceso de la ciudadanía a los bienes y servicios culturales. Como consecuencia de esto se crean equipamientos culturales descentralizados y polivalentes, fomentándose el acceso y la participación ciudadana en los mismos.

Democracia Cultural: En la década de los sesenta las políticas públicas añaden al concepto tradicional de cultura el reconocimiento de que lo plural y colectivo en la sociedad también forman parte de ella (cultura de masas, basadas en la industria cultural, cultura popular tradicional, cultura de lo cotidiano). Se comienza entonces a hablar de culturas y se desarrollan las estrategias de fomento para hacer posible una mayor implicación de las iniciativas privadas en los proyectos públicos, abriéndose nuevas vías expresivas y de participación ciudadana de una forma organizada.

Mercantilismo: En la década de los noventa se establecen criterios de rentabilidad económica en las políticas culturales tanto privadas como públicas, convirtiendo la cultura en una excusa y recurso para ser explotado.

Agentes de Gestión Cultural 

Sector público: Pertenecen a este grupo los agentes y organizaciones culturales adscritas a la administración pública, independientemente del nivel territorial o el alcance sectorial de la institución para la que trabajen. Su estructura es elegida democráticamente por la ciudadanía y establece diversas relaciones con el resto de agentes.

Sector Privado: Se estructura de forma ejecutiva y se relaciona con los demás agentes actuando como proveedor de bienes y servicios tanto para el sector público como para el civil. Sus acciones se orientan a las actividades industriales y mercantiles, por lo que su intervención en cultura tiene fines lucrativos.

Sector Civil: Organizaciónes de la Sociedad Civil, como ONGs, IAPs, ACs, Fundaciones, etc. Tienen actividades que satisfacen una necesidad social, y cuentan con una institucionalización legal y administrativa.

Producción Cultural 

Otro de los términos relacionados con la gestión es producción. Es decir, seguramente han escuchado hablar del productor de una película o de un proyecto cutlural. En cine generalmente se le llama productor a quien se encarga del aspecto financiero del proyecto. Sin embargo, muchas veces el productor es no quien firma el cheque, sino quien hace las gestiones necesarias para la obtención y manejo de lso recursos.

A partir de la definición enciclopédica de la palabra producción tenemos esta información:

Producción: n. f. Acción de producir. 2. Cosa producida 3. CIN. y TELEV. Etapa de la preparación de una película o programa. 4. CIN. y TELEV. Película o programa ya realizado. 5. ECON. Actividad mediante la cual determinados bienes se trasforman en otros de mayor utilidad. 6. ECON. Conjunto de productos agrícolas e industriales. * Medios de producción, en la teoría marxista, conjunto de los medios de trabajo (máquinas, etc.) y de los objetos (materiales, etc.) a los cuales se aplican. // Modo de producción, en la teoría marxista, conjunto constituido por las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción e intercambio, que define un periodo en la historia de una sociedad. Relaciones sociales de producción, conjunto de relaciones que se establecen entre los hombre en el proceso de producción económica.

Producir: v. tr. (lat. producere). Hacer una cosa natural salir otra de sí misma: los árboles producen frutos. 2. fabricar, transformar materias primas en manufacturadas: esta fabrica  produce automóviles. 3. Dar provecho o ganancias: quiero invertir en algo que produzca. 4. Causar, originar: su muerte me produjo un gran dolor. 5. Crear obras literarias o artísticas. 6. CIN. y TELEV. Realizar una producción * producirse v. pron. 7. Tener lugar, ocurrir.

A fin de aclarar  el objetivo de este texto, la idea es familiarizar al lector con las habilidades (ya sean de un gestor o productor) para: planear, administrar, gestar y difundir un proyecto cultural o artístico.

Creación versus Gestión 

En el arte-industria, como cine y televisión, la producción cultural suele ser una de las materias de la formación profesional. Pero esto no sucede en todas las artes. Muchos de los planes de estudio profesionales en artes (literatura, artes visuales, teatro, danza, etc.) fomentan la profesionalización de los educandos en la creación cultural. Pocos son aquellos que a la par de facilitar herramientas encaminadas a la creación, trabajan en el desarrollo de las habilidades de gestión (difusión, promoción, venta de los proyectos creativos). El problema que de esto deriva es  la gran cantidad de literatos que acumulan libros inéditos, artistas visuales quienes embodegan obras -pintura, escultura, gráfica- o la regalan a su familia y amigos, etc. Por supuesto que también hay ejemplos de artistas-productores o artistas-empresarios que han sido sagaces para lograr una eficiente circulación de su obra, dos ejemplos son el escultor Sebastián y el artista Gabriel Orozco.

Para el común de los egresados de las carreras de arte, la creación ocupa la mayor parte de su tiempo. Generalmente dedica un 90% de sus energías y tiempo a la creación de la obra artística. Desea tener éxito, y espera lograrlo -con cierta ingenuidad- dedicando un 10% de sus recursos a la producción (que realiza a veces de manera intuitiva o improvisada).

Es decir, invierte meses en la creación de la obra teatral: guión, ensayos, etc., ó en la creación de la obra pictórica: seleccionar y conseguir los soportes, prepararlos, pintarlos, documentarlos fotográficamente, escribir su postura ante la obra, etc. Y antes del estreno o la inauguración cuenta con 7 o 15 apurados días para lograr vender los boletos, las pinturas, hacer invitaciones, coctel, publicidad, etc. Las cosas no marchan como él espera… Y después se pregunta ¿por qué nadie reconoce su talento? y muchas veces se deprime si al terminar la presentación de su trabajo al público, vuelve a casa con la obra que no logró vender, o presenta el espectáculo ante una sala casi vacía.

Cada vez más existen muchos creativos que buscan los servicios de un gestor profesional, o que se profesionalizan ya sea cursando una maestria, o talleres en gestión. Sin embargo, aún un gran porcentaje de artistas se preguntan cómo ser más eficientes en la difusión, promoción y venta de sus talentos.

Gestión para el éxito profesional 

Una realidad es que todo profesional desea tener éxito; y esto incluye a los creativos: artistas visuales, literatos, de la escena, etc. El éxito es medible a partir de los resultados del desempeño público. Un artista puede desear tener diversos tipos de éxito. Una gestión eficiente puede ayudarlo a tener claridad en el tipo de éxito que desea, y en las estrategias más apropiadas para conseguirlo:

1. Económico: Dinero. Ventas; la prioridad es generar valor de mercado. Financiamiento, donaciones; el énfasis se pone en el argumento de valor a partir de los parametros de financiamiento elegidos.

II. Social: Fama. Presencia en los medios, posicionamiento en el medio cultural de su elección -algunos desean prestigio entre la burguesía, otros buscan reconocimiento de determinada comunidad-.

III. Académico, artístico: Fortuna crítica. Reconocimiento de la crítica de arte, museos, etc. al lograr una propuesta que renueve e innove las estructuras artísticas de su tiempo.

IIII. Personal. Autorrealización y autosatisfacción. Tiene mucha relación con la inteligencia emocional, diálogo, empatía, emociones en relación a nosotros mismos y con los demás.

La gestión da estrategia 

Profesionalizarse en términos de gestión tiene ciertas ventajas:

– Ayuda a entender el todo y las partes del desarrollo de un proyecto.

– Aumenta la comprensión y el control sobre las actividades.

– A partir de estructuras de los procesos necesarios, genera una conciencia de que es posible hacer lo que uno se propone (la persona se familiariza con el proceso de lograr proyectos reales y tangibles a partir de una idea abstracta e intangible).

– Facilita la claridad en el desarrollo del proyecto.

– Aumenta la probabilidad de lograr buenos resultados, mejores que los que se obtendrían con improvisación.

Retos de la gestión 

La gestión cultural necesita liderazgo, calidad humana, capacidad de motivación, de trabajar en equipo, de provocar empowerment en el grupo, etc. También requiere el manejo de técnicas y herramientas de las diversas áreas de la gestión de proyectos. El productor puede enfrentar desafíos, retos, incertidumbre, traiciones, falta de información, y por ello necesita sólidas estrategias para comprenderlos los conflictos y superarlos.

Entre los retos a enfrentar en la gestión cultural se encuentran:

– Convertir una “idea” en un proyecto viable, factible y autosustentable.

– Crear y mantener un equipo eficaz a quienes el proyecto les resulte una experiencia satisfactoria.

– Realizar un buen plan de proyecto y lograr cumplir objetivos y metas en el tiempo y con los costos dentro de lo programado.

– Afrontar el riesgo y la incertidumbre.

– Mantenerse informado de los procesos del proyecto durante su desarrollo, supervisar y controlar los resultados.

– Lograr que el proyecto interactué de forma eficaz en su contexto: personas, intereses, etc.

– Generar un ambiente de comunicación y confianza, a partir de valores compartidos y acuerdos explícitos.

Por supuesto que es imposible aprender todo sobre la producción cultural en un curso, o una serie de libros. Como en la mayoría de las áreas del conocimiento, la experiencia es indispensable. Sin embargo, profesionalizarse teóricamente, le permite aprovechar los consejos y las experiencias de otros, lo que facilita el desarrollar y sacar el máximo partido de sus proyectos.

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